lunes, 21 de septiembre de 2009

Euskadi cuestión de Estado. Uno, Grande y Libre...?

Salud.
Un viejo amigo de la extinta ASKATASUNA me manda por e-correo copia de un analisis - reflexiones sobre la situación vasca, proyectandose con audacia hacia el futuro en sus comentarios. Me ha parecido muyy interesante, y lo copio aqui en mi BLOG para hacertelo llegar y, quizá debatir. Te animo.
Mikel



Asunto: Euskadi cuestión de Estado. Uno, Grande y Libre? (2)
Fecha: jueves 17 de septiembre de 2009
De: Iñaki Gizona

(2) P.D.- Añado algún matiz o corrijo alguna errata, que afeaba el estilo de esta epístola a los eúskaros.

Os lo dije de inmediato. La Santa Alianza viene para quedarse 20 o 30 años, aunque ni en economía se puede apostar a medio o largo plazo. Y esta información del archivo adjunto (articulo de EL CORREO más abajo copiado) lo corrobora. Todo lo expuesto en él parece muy plausible, incluso la reconquista de instituciones como los ayuntamientos de Getxo y Bilbao, la Diputación de Álava y otras de grueso calibre.

El desplome del PNV parece evidente, sin estrategia política, líderes carismáticos, militantes de verdad ni votantes por debajo de los 30 o 40 años, que ha matado al Espíritu Santo (Arzallus), al Padre (Garaikoetxea) y hasta al Hijo (pródigo, Imaz). EA se ha suicidado políticamente (único suicidio posible para un partido), e IU se desploma por la defección de parte de sus apoyos hacia la utopía anticapitalista (enfermedad infantil) o la pragmática deriva hacia la socialdemocracia (enfermedad senil), o simplemente el españolismo proactivo. También es de prever que amplios sectores clientelares del nacionalismo gobernante, deriven ahora hacia los nuevos gobernantes, pese a que las Diputaciones sigan siendo un poder fáctico en manos de aquél. En cuanto a ETA y su entorno abertzale, ya sobra cualquier comentario. Precisamente pasa factura cierta tolerancia o actitud complaciente de Ibarretxe hacia el brazo armado como concesión a la necesidad de los votos (regateados) de su entorno. Y un cansancio absoluto de la mayoría social, más preocupada por cómo la crisis afecta a sus bolsillos -o a su medio de vida- que por otras cosas, y harta de medio siglo de deriva terrorista hacia la nada, hacia la escisión de la sociedad civil, o hacia la pretendida constitución de un Estado vasco totalitario; y de rebote, quizás hasta por la autodeterminación postulada por el juicioso tripartito, hasta que alguno de sus socios perdió la Razón

Para un vasquista no nacionalista, cosmopolita y apátrida, heredero espiritual del republicanismo federal, del confederalismo libertario y del movimiento euskalerriako, este panorama no deja de ser triste. No por la merecida pérdida de poder partidista del nacionalismo vasco, derrotado incluso a nivel local por coaliciones vecinales (en sólidos bastiones como Plentzia, Gorliz...) sino por una sociedad que puede quedar más desarbolada aún políticamente. Aunque si para los viejos amantes siempre quedará París, para los abnegados defensores de la sociedad civil vasca siempre nos quedará el campo cultural y social que tienda puentes entre colectivos y territorios de Euskal Herria. Y admirar el "seny" catalán que, sin estridencias ni tiros en la nuca, avanza hacia el soberanismo. Si era malo el Escila del independentismo abertzale, tanto o más puede ser, y es, el Caridbis del reactivo y ya hegemónico nacionalismo español, que solo se había batido provisionalmente en retirada.

Remedando el estribillo de la Internacional, y la pragmática propuesta de Mikel, agrupémonos todos en el divorcio final. Porque haber contribuido decisivamente al nacimiento y la hegemonía de la nación española -y de su Imperio hacia Dios- no implica permanecer eternamente atados por un matrimonio que ya aburre, y más vale fugarse con la (nación) amada. Y por hartazgo de tanto tránsfuga condotiero del monte Gorbea hacia el monte Sión o hacia Covadonga, sin más. Hasta los viejos bolcheviques se aburrieron cuando del culto soviético a la clase proletaria se pasó al de un Estado tecnobrurocrático capitalizado por un nuevo nacionalismo gran ruso que comenzó a mirar -de nuevo- despectivamente a sus mil minorías nacionales (y a perseguir a muchas de ellas activamente). Y nacionalismos enfrentados es lo único que queda tras el husleriano derribo de aquel mundo, desde Berlín hasta Vladivostok. Sin ir tan lejos, algún desalmado ha abierto por aquí cerca los siete candados que cerraban el sepulcro del Cid, con su Tizona y hasta con su Babieca, como en el monumento de Burgos o como en la emblemática portada de la revista -"Tizona"- del Círculo Burgalés de mi Barakaldo natal. Como quiero sugerir y sugiero, un pequeño caballo de Troya -o troyano en la jerga informática- en Ezkerraldea, mi pequeña y quizás mi única patria minerofabril. Ya se sabe, muchos caballos, alfiles, torres y peones -al alimón- pueden ganar la partida, pero esperemos que no este torneo del nacimiento, desarrollo y/o muerte de las naciones y sus correspondientes ismos.
Agur, amantetxus. Hasta la próxima epístola.
Iñaki
___________LA NOTICIA DE BASE DEL COMENTARIO:

El Correo Digital - 17 Sep 2009 - Política

El PSE apostará en su congreso por afianzar los pactos con el PP en las municipales de 2011

La resolución política subraya que el cambio «necesita más de una legislatura»

OLATZ BARRIUSO| BILBAO


El acuerdo entre socialistas y populares que aupó a Patxi López a la Lehendakaritza no es un bastón «de coyuntura o de oportunidad» sino una entente con «vocación de crecer», extenderse a otros ámbitos institucionales y consolidar el cambio y la alternativa en el poder al nacionalismo más allá de la presente legislatura. Ésa es la tesis que maneja el PSE para guiar sus pasos a medio plazo, según se desprende de la resolución política que someterá al refrendo de su VI congreso, previsto para el primer fin de semana de octubre.

La ponencia, a la que ha tenido acceso este periódico y que está actualmente en fase de presentación de enmiendas, analiza pormenorizadamente el contexto actual -«el mejor momento del socialismo vasco en toda su historia»- y apuesta sin titubeos por afianzarlo en una cita que define como «clave en la etapa contemporánea» del partido, las elecciones municipales y forales de 2011. En este encuentro con las urnas espera ampliar su representación institucional de la mano también de los pactos con la formación de Antonio Basagoiti.

Aunque el texto, de 52 puntos, no menciona casos concretos, el PSE está decidido a echar el resto en los comicios que renovarán la composición de diputaciones y ayuntamientos. Así, espera conquistar o recuperar determinadas plazas estratégicas de la mano del Partido Popular, algunas de las cuáles ya han reclamado para sí los socios preferentes del Gobierno vasco. Los socialistas no descartan poder consumar el desalojo de los nacionalistas en la Diputación alavesa, el Ayuntamiento de Getxo o incluso en el Consistorio bilbaíno, donde, según sus cálculos, la suma PSE-PP podría permitirles hacerse con la Alcaldía aunque el PNV, como prevén, siga siendo la fuerza más votada de la mano del carismático alcalde Iñaki Azkuna.

La de 2011 se perfila así para el PSE como la ocasión propicia de cara a extender el cambio a otras instituciones, urnas mediante y sin riesgo de que se interprete como un ejercicio de revanchismo, como demuestra el aplazamiento 'sine die' y por ambas partes de las exigencias del PP para desalojar al alavés Xabier Agirre a través de una moción de censura. «Buscamos tener más representantes y más gobiernos.

Buscamos que haya más cambios en más instituciones. Buscamos con los nuevos cambios contribuir a la potencia del cambio principal», declara el PSE, que considera que la «extraordinaria madurez política», la «naturalidad» y el «buen estilo democrático» con que la sociedad vasca habría interiorizado la alternancia aconseja aprovechar el 'tirón'.

«Estamos en un tiempo donde la expectativa socialista se ha multiplicado. El cambio en Euskadi necesita nuevos apoyos institucionales, más armonía y 2011 será el momento de lograrlo». Toda una declaración de intenciones acompañada del exhorto a sus cuadros para preparar «a conciencia» esos comicios.

Incluso en el caso de que, acuciado por la crisis, se produjera una hipotética caída de José Luis Rodríguez Zapatero con el consiguiente regreso del PP a La Moncloa, la opinión mayoritaria en el PSE es que su 'hoja de ruta' continuaría intacta. Salvo una minoría, los socialistas están convencidos de que el pacto con Basagoiti está blindado y su estrategia es correspondida por los populares vascos.


Sendas delegaciones del PSE y del PP se
reunieron ayer en el Parlamento vasco para
analizar el plan de choque contra la crisis del
Ejecutivo de Patxi López. / TELEPRESS

Justifica la vocación a largo plazo del pacto para recuperar «serenidad y libertad»

«La normalización es sencillamente la ausencia de terrorismo», recalca


Desafío nacionalista
De hecho, la plataforma institucional que logren en 2011 se ve desde el PSE como el trampolín necesario para consolidarse como referente institucional y prolongar el mandato de López más allá de la presente legislatura, una posibilidad que ni siquiera algunos peneuvistas descartan en privado. La ponencia es también diáfana al respecto y habla abiertamente de la «reorientación de la política de alianzas» que ha llevado a cabo el partido, a su juicio la única respuesta posible al «comportamiento sectario» demostrado por el anterior Gobierno de Ibarretxe.

Según se deja sentado en la resolución política, «no es casual» que el cambio se haya consumado al final de una década «en la que se ha tensionado extraordinariamente con el soberanismo y el desafío nacionalista al Estado» que colocó a Euskadi «en el límite de los valores, las reglas y la convivencia».

Sobre esa base y sobre las ansias de la sociedad vasca de «firmeza democrática contra el terrorismo» y políticas «coordinadas» anticrisis, justifica el PSE su postura y la afirmación de mayor calado político que se desliza en el texto: la constatación de que la nueva mayoría parlamentaria que forman con los populares «necesita tiempo» para «devolver a Euskadi serenidad política e institucional, libertad y respeto a los derechos fundamentales de las personas», además de dar prioridad a los «problemas reales» de los vascos.

Por eso, el documento recalca que el cambio «necesitará más de una legislatura» para lograr sus objetivos y satisfacer la demanda social de aires nuevos tras tres décadas de hegemonía nacionalista, que se identifican con «forzadas adhesiones de sectores de la sociedad» al PNV y «temor a no tener oportunidades por ser disidente». «En definitiva, en un Gobierno las políticas de alianzas se establecen más por objetivos estratégicos de país que por objetivos filosóficos de partido», concluye la resolución que, no obstante, deja abierto el «acuerdo de estabilidad» con el PP al entendimiento con «otras fuerzas», que no nombra.

El texto descarta cualquier apertura al reconocimiento del derecho a decidir y subraya que la denominada normalización política que el nacionalismo identifica con avances soberanistas es «sencillamente la ausencia de terrorismo». También cree que la contundente sentencia de Estrasburgo ratificando la ilegalización de Batasuna permite ampliar la unidad democrática contra ETA al «frente político», además del policial y el judicial.

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