lunes, 12 de diciembre de 2011

REVELACIONES de EGUIGUREN en su último libro.- ETA: "Los muertos de la T-4, un accidente"


DEIA - REVELACIONES DE EGUIGUREN EN SU LIBRO

ETA: "Los muertos de la T-4, un accidente"

Jesús Eguiguren revela en un libro sus contactos, como emisario de Zapatero, con la organización armada durante el proceso de paz que dinamitó el coche bomba de Barajas a finales del año 2006
RAQUEL UGARRIZA - DEIA - Lunes, 12 de Diciembre de 2011 
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El presidente del PSE confirma ahora que el Gobierno socialista siguió hablando con ETA cinco meses después del atentado de la T-4
Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, hace sus revelaciones en el libro 'ETA, las claves de la paz'.
Jesús Eguiguren, presidente de los socialistas vascos, 
hace sus revelaciones en el libro 
'ETA, las claves de la paz'.  (JOSU CHAVARRI)
BILBAO. ETA trató de restar importancia a su atentado de la T-4 de Barajas, el 30 de diciembre de 2006, en el que fallecieron asesinados dos ciudadanos ecuatorianos, asegurando por carta al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que las muertes solo fueron un "accidente" y que el proceso de paz continuaba abierto. Aunque el Ejecutivo socialista zanjó la situación con rotundidad al afirmar en aquel preciso momento que todo había terminado, siguió en conversaciones con ETA durante los meses siguientes. Estas revelaciones forman parte del contenido del libro ETA, las claves de la paz. Confesiones de un negociador (Ed. Aguilar), en las que el presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, relata su experiencia como mediador del Gobierno socialista entre los años 2005 y 2007, un proceso que dinamitó el coche bomba de la T-4.
Aunque firmado al alimón por Jesús Eguiguren y el periodista de El País Luis Rodríguez Aizpeolea, el texto está redactado en su mayor parte por este último y se refiere en tercera persona al presidente del PSE-EE. Eguiguren reserva sus apreciaciones personales para el epílogo, titulado Una nueva etapa. La paz de los vascos, donde reflexiona sobre la situación política sin ETA. Según se afirma en la publicación, el actual director de EITB, Alberto Surio, colaboró activamente en la primera parte del libro antes de su nombramiento al frente del ente. El lanzamiento de la publicación en papel está previsto el próximo miércoles.
El proceso comenzó, según relata el libro, en el año 2000, en plena ofensiva de ETA, cuando Eguiguren inició una serie de contactos con el que era dirigente de Batasuna Arnaldo Otegi. "Todo empezó en el pequeño caserío de Txillarre a finales de 2000, seis años antes de la declaración de tregua el 24 de marzo de 2006". "Recuerdo que traté de hacerle recapacitar sobre el factor generacional. Más o menos ambos rondamos la cincuentena, no tenemos -me refiero al plano económico- donde caernos muertos. Ambos -le decía- tenemos en común una actividad política de, al menos, veinte años. ¿No te das cuenta de que somos nosotros los que más sufrimos? Ni mandamos, ni somos la parte social hegemónica en este país; somos las víctimas".
LA DISPOSICIÓN DE 'JOSU TERNERA' Aquellos contactos con Batasuna desembocaron en conversaciones con ETA años después. Tras la llegada del PSOE al poder, en 2004, Eguiguren llamó varias veces a La Moncloa, preguntando directamente por José Luis Rodríguez Zapatero. Este nunca se puso al teléfono, ni en ese momento, ni en ocasiones posteriores. Según relata el presidente del PSE, fue en verano de 2004 cuando él "cruzó a Francia" y recogió la primera misiva de ETA dirigida al Gobierno de Zapatero, en la que mostraba su disposición "a comenzar un diálogo conducente a resolver el conflicto". Finalmente el encuentro entre Eguiguren, enviado del Ejecutivo español, y Josu Urrutikoetxea Josu Ternera se produjo en Ginebra en junio de 2005. "En su reaparición en Ginebra, Urrutikoetxea negó desde el primer momento ser el comandante en jefe de ETA. Se presentó como interlocutor de ETA, dando a entender que tenía autoridad moral, pero no el mando real en la banda. Se vio que quería buscar un final a la historia de ETA". Más tarde, en Oslo, los dos interlocutores fijaron una hoja de ruta para las conversaciones. El 22 de marzo de 2006 la organización armada declaró una tregua permanente. En junio, de nuevo en Ginebra, se reúnen Josu Ternera y la delegación oficial de Zapatero. Según el libro, la reunión consistió en una serie de reproches del enviado de ETA porque seguían las detenciones. "Dijo que estábamos jugando con fuego". "Terminó amenazando con que si las cosas seguían así se podía llegar a la suspensión del proceso y a la vuelta de ETA a los atentados".
En los siguientes contactos en Oslo crecieron los reproches mutuos: ETA criticaba las detenciones y que no se acercaba a los presos, mientras que los representantes gubernamentales censuraban las extorsiones, la kale borroka, los robos de coches en Francia y que la organización armada había cambiado la hoja de ruta.
A estas alturas, Josu Ternera había desaparecido de escena y tomó la voz cantante el por entonces jefe militar de ETA Javier López PeñaThierry, "cuyo estilo y planteamientos poco o nada tenían que ver con los de Josu Urrutikoetxea". Las conversaciones se volvieron "broncas", "demenciales", dice Eguiguren en su libro. "Le pregunté si tenía mando en plaza y (Thierry) me respondió que lo que él dijera iba a misa". "Me dijo cosas como que no iban a dejar que el PNV capitalizara el negocio del tren de alta velocidad, que la extorsión la pagaban decenas de miles de personas, que podían atentar donde quisieran y como quisieran, dando a entender que tenían unos mecanismos muy sofisticados y que si se rompía el proceso esto iba a ser Vietnam. Y cuando le comenté las dificultades que se planteaban para sacar a los presos de las cárceles, me dijo que para ETA tenía preferencia el que había matado sobre el que había quemado un autobús". "Esto fue dieciocho días antes del atentado de la T-4". "Recuerdo que cuando volví de Oslo a casa le dije a mi mujer (...) que el proceso se iba a romper, que no había nada que hacer".
LA CONDICIÓN, NAVARRA Una de las partes más controvertidas del libro confirma que, pese a que el Gobierno de Zapatero siempre lo ha negado, tras el atentado de la T-4 en diciembre de 2006, continuó con las conversaciones con ETA cinco meses más tarde. El presidente socialista había dado por roto el proceso de paz. Sin embargo, en los posteriores contactos con Thierry, se comprometía a reiniciar las conversaciones oficiales si ETA rechazaba el atentado de Barajas y se comprometía a no seguir actuando.
Por su lado, Thierry exigía para seguir con el proceso de paz que Batasuna se pudiera presentar a las elecciones municipales y un acuerdo político sobre Navarra. "Tenéis diez días para llegar a un acuerdo sobre Navarra. Te propongo que redactemos una cláusula secreta para fijar el final en dos años". Ante la negativa de los socialistas, insiste: "Entonces propongo un pacto para cinco años". En mayo de 2007 se constató que el diálogo era imposible.
En línea con las declaraciones que ya realizó tras la reciente declaración de fin definitivo de la lucha armada de ETA, en las que acusó al lehendakari Patxi López de no haber "arriesgado" suficiente por la paz, Eguiguren insiste en el libro en que los socialistas vascos deben "hacer frente al reto más importante que tiene el Gobierno vasco de Patxi López, que ha de jugarse el todo por el todo" para lograr la paz.

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